DEMONIOS
Me buscan...
Me encuentran...
Cada cierto tiempo ellos vuelven... regresan... y me reencuentro con ellos... mis demonios.
Esta vez la visita se pospuso demasiado tiempo... pero al fin llegaron... y llegaron de improviso.
Me raptaron para dejarme arrinconado entre el miedo y la impotencia, vigilado de cerca por la desesperación.
Por un instante me sentí transportado de mi mundo seguro y estable, para verme segundos después transitando por las calles de su mundo... ese mundo que se trata de evitar día tras día.
Estos demonios, cabe decirlo, no son tan extraños, ni rojos como dicen los cuentos... No, tampoco tienen ningun apéndice extraño... lo extraño en ellos es su normalidad.
Se confunden con los demás para estar cerca de nosotros y robarnos la felicidad.
Fieros, despiadados, peludos, bien vestidos... de muy variopintas formas...
Los observo... me observan y me retienen... me sujetan de aquellas partes vulnerables a través de las que saben que pueden arañar mi alma.
El cuerpo pareciera intocable...
Preferiría quizá... tal vez... quién sabe... sí, yo, lo sé...
Preferiría un infierno como el de Dante antes que esta nube extraña en donde flotan y nos tienen atrapados mientras allá en el mundo, nuestros cuerpos deambulan como autómatas viviendo sin guía.
Hoy, sumergido con los demonios, tejo una cuerda mágica que me proteja de caer así, para atarla a mi cintura y regresar como siempre, sin ayuda... al mundo de los vivos.
Saikio Shore...
El Último Caballero Samurai...



3 Comentarios:
Alex, pienso no sé ayudarte con tus demonios, me siento :o( Ivana
Stultum est timere quod vitare non potes. Frantz
Mucho poema pero ni puto caso
Publicar un comentario en la entrada