RESURGIENDO... (OTRA VEZ...)

Después de casi un año que dejé olvidado este bloc, regreso a la carga...


...poco a poco iré añadiendo mis "Pensamientos en Voz Alta...", mis "Paranoias...", aquellas letras que desde hace más de una década fueron llenando las páginas de un libro que nunca vió la luz...

Hoy de nuevo, la luz del recuerdo me invade, y a pesar de lo que piensen u opinen de mi aquellos que me conocen, no voy a guardar por más tiempo mis pensamientos...

Junto a mis "Pensamientos..." (a mi me gusta llamarlos "Paranoias..."), añadiré de vez en cuando relatos de otros autores (firmados, por supuesto) que me han llamado la atención en alguna ocasión.

Espero sepan leer mis "paranoias", pues a veces son pensamientos que sólo expresan sentimientos sin sentido, otras sólo son fantasías sin ningún enlace con la realidad, pero en todas ellas expreso algo entre líneas...


...es una suerte para aquellos que son como yo... (cobardes...), lo que se puede llegar a decir a través de las letras.


Hasta muy pronto...

Dewa Matta...






Me gustaría que pulsarais el PLAY cada vez que vayais a leer algo de esta página... esta música me inspiró en muchas ocasiones a la hora de escribir...

sábado 1 de enero de 2000

LA CAJITA DORADA

La historia cuenta que hace algún tiempo, en una Navidad un hombre castigó a su hija de cinco años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver regalos.
Estaban muy mal de dinero y se molestó mucho cuando la niña utilizó todo el papel dorado en envolver una cajita.

Llegada la Noche...

...Ella puso la cajita envuelta en papel dorado debajo del Árbol de Navidad.

A la mañana siguiente...

...Ella entregó a su padre la cajita dorada, diciendo:

- Esto es para ti, papá.

El padre se sintió avergonzado por haberse molestado tanto la noche anterior. Pero su molestia resurgió de nuevo cuando comprobó que la caja estaba vacía, y le dijo en tono molesto:

- ¿No sabe usted, señorita, que cuando uno da un regalo debe haber algo dentro del paquete?

La niña se giró con lágrimas en los ojos y le dijo:

- Pero papi, no está vacía. Le puse besitos hasta que se llenó.

El padre, entonces, conmovido, abrazó a la niña y pidió que la perdonara su horrible manera de proceder.

...

Un tiempo después, un accidente se llevó la vida de la niña y el padre conservó la cajita dorada junto a su cama por el resto de su vida. Cuando se sentía solo y desanimado, metía su mano en la caja y sacaba un beso imaginario de ella. Era todo lo que tenía de ella.

En cierto sentido, todos nosotros hemos recibido una cajita dorada llena de amor incondicional y besitos de nuestros hijos, del amor de tu vida, familia, amigos...

No hay regalo más precioso que uno pueda recibir.


Las amistades son como ángeles que nos levantan cuando hemos caído o cuando las alas tienen dificultad para elevarnos y hacernos volar.

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